No es nada fácil viajar al fin del mundo

aeroportBCNn

18 de diciembre de 2012

El destino -o el azar- nos regala a veces metáforas impagables.

Teníamos que volar los tres juntos el pasado 11 de diciembre pero circunstancias laborales que ahora no vienen el caso (pero que resultarían familiares a millones de personas de este país) me decían que era una locura, o como mínimo un despropósito, subirme a ese avión de Singapore Airlines.

El billete que, por primera vez tras cuatro viajes nuestros a Filipinas, habíamos conseguido con tres meses de antelación, en una fecha que permite un precio más que razonable (antes del 15 de diciembre, inicio de la temporada alta), y con la compañía más deseada por todo “balikbayan” que se precie -40 kg. por pasajero, no hay que olvidarlo-, se convirtió de repente en papel mojado.

Encontrar otro billete para justo antes de Navidad y llegar como máximo el día 24 a Aguitap, a unos 900 km. de Manila, me conllevó unos días de gran estrés navegando por internet entre compañías, aeropuertos, horarios y tarifas de medio planeta, intentando cuadrar una vuelta para el mismo día los tres. Totalmente imposible con Singapore Airlines, que está “fully booked” desde hace meses para cualquier fecha de diciembre y enero, y aventurarme con tarifas más económicas de Air China o Qatar Airways implicaba, ojo, esperas de entre 8 y 10 horas en Cantón o Qatar que alargaban el viaje hasta… ¡30 horas o más!

En los buscadores habituales, como lastminute.com, el vuelo que salía mejor posicionado era siempre el de Iberia (o su partner de la British, cuidadín) pero era una trampa: por suerte ya sabía que había huelga convocada para los días 19, 20 y 21, justo cuando tenía que volar yo.

Y justo cuando se esperaba, por cierto,… EL FIN DEL MUNDO. Y no sé qué es peor, si volar el día en que la famosa profecía maya asegura que llega el Apocalipisis, o viajar con Iberia el día en que la plantilla está en huelga. Quizás sea un poco lo mismo.

 

NO ES NADA FÁCIL VIAJAR AL FIN DEL MUNDO

Opté por KLM, pero la “comodidad” (es un decir, cuando hablamos de 22 horas de viaje) me costó a esas alturas un 70 % más cara que lo que hubiera pagado con Singapore Airlines. Y me he quedado con un máximo de una maleta de 23 kg. Bueno, este último detalle seguramente acabará siendo una ventaja para mí. Sólo hay que rezar para que no nieva el sábado en Amsterdam, donde haré escala antes de viajar a Manila, con parada técnica de un par de horas en Hong Kong.

Y la vuelta. El día 1 volaremos los tres de Laoag (Ilocos Norte) a Manila, pero en compañías diferentes: ellas en Cebu Pacific y yo en Philippine Airlines (!). Si no hay más contratiempos (con los tifones nunca se sabe en Filipinas), pasaremos la noche en Manila (los tres en el mismo hotel y hasta… en la misma habitación, ¡hurra!) y el día 2 regresamos a Barcelona. Pero… ellas con Singapore Airlines, claro, y yo tres horas más tarde con KLM. Ellas vía Singapur, yo vía HongKong-Amsterdam. Surcando medio mundo por rutas paralelas.

Imagino la despedida: “bueno, el primero que llegue que se espere”.

 

NO ES NADA FÁCIL VIAJAR AL FIN DEL MUNDO. Y volver de allí, tampoco.

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