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Bailando con Kaela

13 de diciembre de 2012

Carina ya está bailando y pasándoselo en grande con su prima Mikaela (aka Kaila), que sólo conocía hasta ahora por Skype. Esta mañana, jueves (2 de la madrugada en Sabadell), volaron de Manila a Laoag (menos de una hora) y se quedarán un par de días en un hotel con piscina de la capital de Ilocos Norte, con un prudente plan de aclimatación.

La niña ya se encuentra en su salsa con la familia filipina, “como si estuviera con sus primos filipinos en Madrid”, me ha contado esta mañana Luz por teléfono. Es curioso la idea de “país” que se construyen los niños, libres aún de prejuicios y de esquemas mentales de los mayores: su percepción tiene más que ver con el entorno (cultural) que con fronteras o distancias. Un ejemplo: la primera vez que visitó a sus primos en Madrid se despidió de la siguiente manera, después de unos días conviviendo sólo con filipinos: “Adiós, me vuelvo a mi país” Me consta que no es independentista, o sea que fue algo natural.

Pues todo va bien, en definitiva, pero hubo un contratiempo inesperado en Manila. Aunque en teoría Carina sólo necesita el pasaporte para viajar, en la aduana le exigían el Birth Certificate como prueba de que Luz era su madre. Jugó en su contra que lleven apellidos diferentes, porque en Filipinas, como en EEUU, la mujer adopta el apellido del marido al casarse. La cosa se alargó pero, por suerte, yo le había dado una fotocopia del libro de familia. La próxima vez, dice, mejor llevar el certificado de nacimiento… traducido al inglés. OK.

Así las cosas, salían del aeropuerto a las 3 de la tarde, para enfrentarse de golpe, como un choque brutal con la realidad, con el tráfico de Manila. Una hora en taxi más tarde, llegaban al hotel, donde la piscina cerraba a las… 5 de la tarde.

Más: Carina apenas dormió en el primer vuelo, y en Singapur le asaltó el sueño y Luz tuvo que arrastrarla literalmente, pobre, hasta la otra terminal. Por suerte, unos filipinos encantadores con los que había entablado amistad durante el trayecto le echaron una mano con el hand-luggage. Estar rodeado de filipinos te asegura sonrisas y ayudas, sin duda.

Todo esto ya queda atrás, ahora vacaciones. «Enjoy!”, como dice los filipinos.

Dinner Manila

P.S. Fue un flash abrir el Facebook ayer a la hora de la comida y encontrarnos una foto de Carina y Luz cenando, hacía tan sólo unos minutos, con unos amigos filipinos y su hermana Didith en Manila. Una amiga sacó la foto con su móvil y la colgó, etiquetando a Luz. Thanks! A diferencia de años atrás, ahora estamos super conectados. La distancia se acorta…

Llegada a Manila

12 de diciembre de 2012

Unos 12.000 quilómetros y 22 horas de viaje me separan, ya, de mi mujer y mi hija. Despegaron ayer martes, 11 de diciembre, a las 9.30 de la mañana desde Barcelona con el vuelo de Singapore Airlines y, tras una escala de pocas horas en Singapur, de donde salieron con algo de retraso, Luz y Carina han llegado hoy a Manila hacia las 2 el mediodía, hora local (7 de la mañana en España).

Les esperaba Didith, la hermana de Luz, algo muy importante porque Luz facturó cuatro pesadas maletas llenas hasta arriba: tres de ellas superaban ligeramente el máximo de 20 kilos permitidos y otra más pequeña sumaba 15 kilos de botellas de vino, cava, comidas y regalos varios. Total, 75 kg., equipaje de mano aparte.

Aún no sé si llegó finalmente a Manila Auntie Perlita (tía Perlita) para pillar una maleta y llevársela al pueblo en autocar, ya que el vuelo que tienen para mañana Manila-Laoag con Philippine Airlines tiene un límite de 30 kg. por persona (en Business, para Luz y Carina) y algo menos para Didith, que pilló más tarde un billete en clase turista.

Nuestra conversación de esta mañana ha sido breve pero todo ha ido bien y ya estaban en la habitación que pagamos por internet (precio “Early Holiday Season Room Promo”, not refundable) en el Bayview Park Hotel en Manila, en la avenida Roxas, que ya conocíamos de hace seis años. Tenía que llamarlas por Skype pero justo ayer tuve problemas con el pago de PayPal con mi VISA (!) y no tengo crédito hasta que no pase por mi banco a solucionarlo. Mandé un SMS, me llamó Didith con su móvil y pude saludarlas.

Carina ha dormido poco, ni siquiera en el aeropuerto de Singapur (llevaba un saco de dormir por si le apetecía echarse) y no le gustó mucho la comida del avión. “Menos mal que hay yogur, y menos mal que he comprado kit de dibujo porque en el avión no nos han dado!”, me escribía Luz por Facebook desde Singapur. El largo viaje se ha llenado con “drawing, tele, video and games”…

Yo no viajo hasta el día 22, para llegar el 23 a Manila y volar al pueblo el 24 por la mañana. En principio… Porque llegar hasta aquí nos ha costado muchos días de estrés, cambios, incertidumbres, dudas, búsquedas de billetes a última hora… Lo resumiré en el próximo post. Ahora todo queda atrás para vivir la ilusión de este momento emocionante, histórico. Ansiado reencuentro para una; auténtica aventura y descubrimento para la otra.

See you soon, my babies. With love.